¿El apoyo del Papa al matrimonio igualitario es una muestra de amor e inclusión?

«La gente homosexual tiene derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debería ser expulsado o sentirse miserable por ello», dijo el papa Francisco en un documental titulado “Francesco”.

El homosexualismo es uno de los principales tabúes de la iglesia católica desde siempre, pero las palabras de su máximo jerarca ¿son una señal de apertura e inclusión? O ¿qué hay detrás de ellas?

«La gente homosexual tiene derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debería ser expulsado o sentirse miserable por ello».

Papa Francisco

Bergoglio y el matrimonio igualitario

El 15 de julio del año 2010 Argentina se convertía en el país de América Latina en permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Un año antes, Jorge Bergoglio, entonces Arzobispo de Buenos Aires, escribió -en una carta dirigida a las religiosas carmelitas de Buenos Aires- que estaba “en juego la identidad y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones”.

Pero en el documental de Evgeny Afineevsky, estrenado recientemente, el papa dijo que se debe “crear una ley de uniones civiles. Así están cubiertos legalmente. Yo apoyé eso”.

¿Se trata de una contradicción?

A pesar de oponerse por siglos a cualquier derecho de los homosexuales, el apoyo político y social hacia el matrimonio igualitario llevó a los conservadores argentinos a replantearse esta postura y proponer una unión civil para tratar de impedirlo.

En un artículo publicado en The New York Times, el periodista argentino Bruno Bimbi señaló que Bergoglio apoyó un proyecto de unión civil que tenía como fin “establecer una distinción inconstitucional entre dos categorías de ciudadanos”. Es decir, por un lado, el matrimonio entre las personas heterosexuales y; por el otro, la unión civil entre homosexuales, tratando a los miembros de la comunidad LGBTI como ciudadanos de segunda clase.

Bimbi lo ejemplifica así: “Hasta el fallo Loving contra Virginia, dictado en 1976 por la Corte Suprema estadounidense, en 16 estados era ilegal el matrimonio entre personas negras y blancas. Decían que era antinatural y argumentaban con la fe ´Dios todopoderoso creó las razas blanca, negra, amarilla, malaya y roja, y las colocó en continentes separados. El hecho de que Él separase las razas demuestra que Él no tenía la intención de que las razas se mezclases´, sentenció un juez de Virginia en 1966”.

Este era el mismo argumento utilizado para justificar la segregación. Por ejemplo, las personas negras podían utilizar los autobuses, pero debían sentarse en los últimos asientos, eran “iguales pero separadas” (Doctrina que justificaba la segregación racial en Estados Unidos).

Se trata de un asunto legal, la unión civil no es lo mismo que el matrimonio, pues establece restricciones como las adopciones.

¿Cómo ven los católicos el matrimonio entre personas del mismo sexo?

Una encuesta global de 2019, sobre si debería la sociedad aceptar la homosexualidad, el 52% estuvo de acuerdo en que debe ser aceptada, contra un 38% que estuvo en contra.

Entre los principales hallazgos de la encuesta de Pew Research Center están que el porcentaje de aceptación ha crecido desde el año 2007 en países como Estados Unidos, Canadá y Corea del Sur.

La encuesta fue realizada a 38,426 personas en 34 países. En Estados Unidos, 6 de cada 10 católicos están a favor del matrimonio igualitario. Mientras que, en Europa occidental, el apoyo es mayor: los Países Bajos (92%), el Reino Unido (78%), Francia (74%) y Alemania (70%).

El tema continúa estancado en países de Europa central y oriental; mientras que en América la mayoría de los católicos apuntó que la sociedad debería aceptar la homosexualidad.

Pew Research Center también apunta que “entre los grupos religiosos, la mayoría de católicos (61%), protestantes blancos de la línea principal (66%) y los no afiliados a ninguna religión (79%) dicen que apoyan el matrimonio entre personas del mismo sexo”.

“La encuesta global encontró que los católicos de muchos países generalmente aceptan tanto como sus compatriotas no católicos la homosexualidad. Sin embargo, esto no es cierto en todos los países. En Argentina, Brasil, Alemania, México y Filipinas, los católicos son más propensos que los no católicos a decir que la homosexualidad debe ser aceptada por la sociedad. Y en Polonia, los católicos tienen menos probabilidades que los no católicos de decir que la sociedad debería aceptar la homosexualidad”, cita Pew Research.

¿Las declaraciones del papa son parte de una postura progresista? O ¿son parte de una necesidad de evolución para que la iglesia católica no siga perdiendo adeptos (y dinero)?

Solo en España la iglesia católica recaudó en el año 2019, 284,4 millones de euros a través del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

En el mismo país, una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas del año 2018 del reveló que el número de españoles católicos bajó en un 1,3 por 100. Para el periódico ABC: “La cifra de los que se confirman cada año es tan baja, que algunos llaman a ese sacramento el del ‘abandono oficial’ de la Iglesia”; por su parte, El País publicó que “la diferencia entre quienes fueron cristiano de niños y lo son de mayores supera los 12 millones”.

Mientras que el América Latina, un sondeo de Latinobarómetro reveló que hasta 1995 los católicos representaban el 80%, el porcentaje bajó al 59% en 2017.

Con estos datos, la duda es importante: ¿El apoyo del papa al matrimonio igualitario es una muestra de amor e inclusión?